sábado, 13 de septiembre de 2014

¿ Acaso piensas dejarla?



Qué somos,
sino una cuerda que contiene un alma,
una cuerda hecha de muchos hilos,
de muchos nudos,
hebras enredadas girando en desacuerdo.
Dedos ordenadamente atentos siguiendo el paso de antiguos husos.
Rueda la rueca y  herencias bailan
otros danzan como jefes,
comandan su espectáculo, se mofan.
Y somos todos aprendices, unos de otros.
Y los hilos se tejen mientras giran.
Y las manos se pierden en la idea...
Nuestros hilos unidos  después de las roturas
no son los mismos hilos,
son más fuertes.

Lentamente,
y sin percibirlo
crecemos. Crecemos hasta en miedo.
Y hasta perdemos el miedo en crecimiento.
Y seguimos la cuerda como un rito,
como si al final se terminara el mundo
y después del mundo el cielo.
Pero al final está el poema,
la esperanza,
al final la voz,
el pensamiento al otro borde
y en la mitad la vida.
Y en la mitad la vida meciéndose en la cuerda con su alma.
Esa vía encendida que nos muestra el trillo,
y todos los colores en un blanco eterno…

¿Acaso piensas dejarla?
¿Serás Odín tapándote tu ojo después del alto precio que has pagado?


Has vendado tu tino,
has dejado de tejer sus hilos,
ya no oyes su voz, ni la reclamas.
No hay fuente que contenga el ojo en este mundo real que nos apresa.
No hay más que mortales que nos celan
no hay más que vida,
y otros
y algún cielo.

Y esa cuerda es todo lo que somos
y hacia dónde vamos en la Tierra.
Y cuando nos falta,
ya no somos nada. Nada.

Salma Hassan
14 de setiembre de 2014

viernes, 5 de septiembre de 2014

El trayecto


Para llegar al otro lado hay que estar dispuesto a caminar bastante y dormir poco, sacarse los zapatos entre espinas y brazas, esquivarlas, soportar los vientos, compartir hambrunas; quitarse la camisa , dividirla y aguantar, aguantar  el sol  mientras escalas andando buena parte del trayecto en solitario. 

Para llegar al otro lado hay que esperar los hielos y esconderse a meditar un rato, rezar y no rezar y estar tranquilo, despertar y soñar lo necesario. Estar al alba observando las ramas congeladas, el blanco pixelado de la bruma,  los deshielos,  la lluvia, la ceniza  y alistarse a nadar entre los riscos río abajo, en agua helada,  para beber el agua del valle que nos toque en suerte seguros de haber hecho lo correcto.

Para llegar al otro lado se deben conocer las estaciones, los estado de peligro, la soledad, el otro y el sin el otro, el tener y el no tener,  y todas las emociones fluyendo. 


Para llegar al otro lado se debe aprender a dudar y buscar, a confiar y creer.

Porque al final de ese trayecto estará la recompensa, un espejo de agua cristalina, un yo sin tanta prisa, una espera de uno mismo, un humano íntegro y completo.





Salma Hassan

Enero/21 de 2014
 corregido Setiembre 6/2014



domingo, 24 de agosto de 2014

Ridículas razones.

al Pueblo Palestino 
que sufre ante la poderosa mano del monstruo de la guerra, 
instrumento macabro que el humano genera y justifica 
para cometer toda clase de injusticias.


Canto I

Ante la falta de piedad, asombro. Después el grito, luego la desolación ante el silencio. La muerte corre en su polea como una cuerda eterna. Una a una y juntas, tal como se pela una gallina muerta, van quitando sus vidas. Con desesperación, como si el hambre carcomiera el hueso y el músculo mayor se disolviera, la ambición y el odio han despertado el monstruo de la guerra.

Corre un hilo de llanto continuo e incesante, entre los escombros de una Gaza gris y hambrienta. Y las bocas resecas, cansadas de tragar el viento, de ser sepulcro de todas las razones, liban de las hieles de la muerte ante el abrazo del mundo y su voz estéril.

Y la palabra, sostenida en vuelo entre la sangre de tantas alas blancas, aletea y aletea con desesperanza. La verdad no caduca, pero se esconde, se camufla, se engaña. Hoy han caído todas las máscaras.
Ya no podrán parar la desvergüenza, ni continuar la manipulación de las ideas. No girará hacia atrás la manivela. Nada borrará de la memoria un pueblo entero. No se olvida. Nunca se olvida el nombre de un genocida, ni cada caracter de cada nombre todas las víctimas que su daga alcanza.

Hoy, desnudas las ridículas razones, han abierto el cielo y el infierno. Poco a poco se abrirán los ojos de los ciegos. El mundo ha visto la oscuridad del alma humana.
Un continuo deseo de paz, como utopía, gira sobre nosotros y nos abraza.
¿Se rendirá la guerra...? Se entregarán las ridículas razones de tanta matanza.

Los monstruos no se rinden, se alían e impunemente avanzan.
La denuncia está hecha y mi voz no calla.


Salma Hassan
agosto de 2014

Mi lista de deseos

Pido Paz

Pido justicia para que este genocidio no quede impune.

Pido piedad por las víctimas, mujeres, niños y hombres inocentes en esta absurda guerra.

Pido que el gobierno sionista de Israel, que con sus acciones desprestigia la rica historia del pueblo hebreo, recapacite y culmine sus acciones de opresión y muerte con el pueblo palestino.

Pido que el mundo no olvide ni los nombres de las víctimas, ni los nombres de los gestores ni los nombres de los jefes de estado cómplices de esta guerra.

Pido que el tiempo sane, con la ayuda del Creador, tanto dolor en el corazón de los sobrevivientes, así como en nuestros corazones, para que la oscuridad del odio no nos hiera más, sino que la acción de vivir y  observar el daño nos impulse a manejarla la verdad como instrumento, para que futuras generaciones no carguen con el odio y el dolor como condena, para que ninguna falsa idea pueda cegarnos.

Pido una Palestina Libre y en Paz.

Pido una reconciliación de los pueblos.

Salma Hassan
Agosto 2014