lunes, 28 de abril de 2014

A tiempo





A tiempo



Conmigo, Roy Lichtenstein
.

Ven,
conjúgame esta noche que soy verbo,
descubre sin temores la lava entre la roca.
Búscame hoy que estoy dispuesta,
que mis poros se encienden cual magnesio.
Hoy, que aún estoy a tiempo.
Ahora que se ha abierto el cielo, y llueven los deseos.
Conjúgame esta noche.
¿No ves que mis dedos te tocan a lo lejos?
¡Me has estado buscando tanto tiempo!
Ahora es el momento.
Hoy que soy fuente y agua,
estrella y cielo,
ahora que mi boca es más que verso
y mi lengua no tiene pensamiento,
ahora que soy luna, luna llena,
y tu mirada sagaz, entró en mi pecho.


Salma Hassan
 2012


Beso, Roy Lichtenstein
.











viernes, 21 de marzo de 2014

Ella / 21 de marzo Día Internacional de la Poesía.

Harold Eugene Edgerton
Bala a través de la manzana 



Ella es maga inmortal
que no envejece.
Es vida y será
más allá de la trillada y rutinaria muerte.

La poesía es un bálsamo,
una daga que corta riendas,
un mazo que rompe hasta grilletes.
Ella es mucho más que mil palabras,
y su poder no cabe en libro alguno.
Es sangre y savia,
salvación que late en la voz de quien la llama.
Ella te llama.


Canta poeta, deja de su sangre,
con tu voz cuéntanos lo que ella cuenta:
del pueblo y sus dolores,
de los amores, 
de la guerra,
de las ansias de paz,
de bicicletas,
suaviza las espinas con tu canto
y atraviesa el hueso con su despertar de trueno.

Reza poeta tu sagrada letra,
reza, que muchos la esperan
y muchos otros, en ella, sudan esperanza.

Ella es un vicio,
y un ritual sagrado,
una pócima que eleva y canoniza,
un dominio que esclaviza y nos libera.

Pero se habla de su poder  infinito
y quienes, de su néctar,  beben,
aunque mueran adictos a sus mieles,
cada día, a sentirla,
vuelven de la muerte.


Salma Hassan
2014


miércoles, 19 de marzo de 2014

En/contraR/sE

Saturaciones
Autorretrato con cámara web
Salma Hassan , 2011

En/contraR/sE




Ante todo soy persona. Mujer, hija, madre y amante de incontables pasiones cotidianas me definen. Me persiguen las letras, los colores, las formas. Soy transparente al tiempo, y los amores urden en mí como obsesivos retos. Me dominan los pasos de mis propias flaquezas, soldadas al corazón como grilletes. Soy la que aparece y desaparece de la escena, la que mezcla el sádico proceder de vida con el delicioso florecer de la libertad que lo disuelve y transforma, ese perfume penetrante que en su dulzura me permite reconocer mis latidos entre tantos.

Soy la que soy, aunque invisible ante los ojos de algunos, esos otros, mis espejos, en los que me observo y mido, los que ciegos desafían su ignota indiferencia sin percibir las sombras de los pasos ajenos.

Soy un ego que se reconoce, se teme, se expresa y sale en busca del otro como cómplice, que se mezcla entre el resto sin cautela , inmune a ciertos virus que a muchos aquejan.

Mantengo distancia de aquellos magmas que solo buscan atrapar mi esencia y encender mis fuegos más oscuros, aunque reconozco que  ellos también poseen  interesantes laberintos a los que a veces concurro. Olvido los suspiros que se profesan sobre mí, por virtudes que no poseo, y las lenguas agudas que rasgan mi cuero sin soslayar el límite de mis razones de ser y proceder. Sigo.

A veces me pierdo para encontrar lo nuevo. Y vuelvo siendo yo, rica de polen entre las manos, con tierra de color manando por los poros, materias que valen más que el oro y que solo cuestan un agitar de alas, un emprender el vuelo y algún tronar de dedos sobre el lienzo.

Amo esta libertad que me rodea, la que he creado y, si pudiera, repartiría clones de estas alas con las que he nacido, porque más allá del placer que implica cualquier vuelo, ellas me han dado el privilegio de escapar de incontables infiernos, infiernos en los que otros, sin saber, siguen esclavos.

Ya no temo perderme, he aprendido a planear en los grandes vacíos y entre las columnas alineadas del Parnaso sin que el mismo Apolo pueda atraparme. Hay tantos dioses imaginarios en tantos universos y tanta fe perdida en tantos otros cielos, que los vuelos inútiles son, para mí, hoy, diapositivas pasando sobre pupilas rotas.

Y ya no me hieren las luminarias, ni me llama el crepitar de leños de hogueras populosas, esta ciega oscuridad que me persigue deja ver mi propia luz, porque dentro de esta lámpara que habito, estoy yo, solo yo, que soy luz y soy persona, mujer en búsqueda perpetua de otras luces.

Salma Hassan
2014